15 Mar 2018

Necesitamos estar en la presencia de Dios

La oración es la postura de ponernos en la presencia de Dios para ser alimentados y llenarnos de Él

“Entonces Yavé dijo a Moisés en el cerro: «Vuelve y baja, porque tu pueblo ha pecado. Bien pronto se han apartado del camino que yo les había indicado. Se han hecho un ternero de metal fundido y se han postrado ante él. Le han ofrecido sacrificios y han dicho: Israel, aquí están tus dioses que te han sacado de Egipto” (Êx 32,7-8).

El buen Dios es pedagogo, es maravilloso. Él fue al encuentro de su pueblo y el enseña cómo debe vivir. El Padre enseña a cada uno de nosotros a vivir. Él dice: ‘Va vivir la vida”. Rápidamente aquel pueblo se corrompió, se dejo llevar y ser atraído por otros dioses.

¿Qué son los dioses sino los atractivos del mundo? Y, también, aquello que el mundo quita con seducción sobre nuestro corazón, para que nos desviamos del Dios de la vida, y nos enfocamos en estos “dioses” que están por ahí, coloreando el mundo en que vivimos.

Dios da una orden a Moisés: “¡Baja!”, porque él estaba en la montaña sagrada, estaba en la presencia del Señor. Y, es así que debemos hacer también: llenarnos de la presencia de Él.

La oración es la postura de colocarnos en la presencia de Dios para ser alimentados y llenarnos de Él, para mantener nuestro corazón fiel a Él. Sin embargo, Dios nos manda bajar de la montaña, Él nos manda ir al encuentro del pueblo, porque ellos, tan fácilmente se dejan corromper.

Necesitamos llenarnos de Dios, pero necesitamos llevarlo deprisa a los demás, para que el mundo no lleve nuestros hijos, no lleve aquellos que Dios confió a nosotros. De esta forma, no basta solo rezar, es necesario educar, instruir y cuidar.

Muchas personas creen que basta quedar rezando, algunas madres dicen: “Es Dios que cuida de mis hijos”, además, Dios ayuda, Él da sabiduría, pero quien cuida de los hijos es el padre y la madre.

Necesitamos estar en la presencia de Dios, pero no podemos omitirnos en cuidar de aquello que es nuestra responsabilidad. Un padre, en una Iglesia, no puede quedar solo rezando; él tiene que rezar, adorar al Señor, pero tiene que trabajar, estar junto, tiene que cuidar, escuchar, instruir, llamar la atención, “llevar en el regazo”.

Padre y madre no viven solo de oración; viven también de oración, pero necesitan cuidar de la vida, porque ella exige cuidado, vigilancia y presencia; para que no se pierda aquello que es sagrado.

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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