04 Mar 2018

La casa del Padre necesita ser un lugar de oración

Debemos tener cuidado, respeto por la casa del Padre

“¡Quita eso de aquí! ¡No hagáis de la casa de mi Padre una casa de comercio!” (Jn 2, 13-25)

Nosotros estamos viendo Jesús demostrando todo su amor y cuidado por la casa del Padre. Tal vez, la actitud de Jesús, pueda causar en nosotros hasta una cierta perplejidad, porque el Jesús que nosotros conocemos es un tierno, amoroso, afectuoso y siempre muy tranquilo.

No es que en esta pasaje bíblico él haya perdido la calma de su temperamento, pero al contrario, Él puso el temperamento en la altura de aquel acontecimiento. Hay momentos que nosotros necesitamos ser mansos y tranquilos, y hay momentos que nosotros vemos algo muy peligroso ocurrir con los nuestros y necesitamos tener una actitud vigorosa y, es el tamaño del cuidado que nos da más vigor en el trato con aquello que sea Sagrado. Jesús no permite, de ninguna forma, que se trate de cualquier forma el Sagrado.

Tanto cuidado por el templo, pero usaron de él para intereses personales, financieros, y hacían del templo un lugar de corrupción. El maestro Jesús jamás permitiría que hicieran eso con la casa del Padre. Tener cuidado por la casa del Padre es cuidar de lo que es Sagrado y, hay algunas cosas en la vida, que son muy sagradas y necesitamos ser vehementes para defender, amar, cuidar y no permitir que se haga desorden y comercio.

Primeramente, hagamos referencia a la vida humana: cuando Jesús se refiere al templo, ese lugar es, por encima de todo, conectado a nuestro propio cuerpo. El cuerpo y la vida de cada uno de nosotros es, por excelencia, lugar sagrado. Es el lugar donde Dios vive, y no podemos comercializar y despreciar el cuerpo y la vida humana o tratarla de cualquier forma. No podemos burlarse de la vida humana y no podemos “pisotear” en la vida de una persona, de ninguna forma. El cuidado, el respeto y el cuidado no es solo para con nosotros, pero debemos y tenemos que tenerlos con toda y cualquier persona.

Toda y cualquier persona es templo, lugar de la morada de Dios, porque es donde el Señor vive y se hace presente, porque todos nosotros somos imagen del Creador.

Tengamos cuidado por las cosas de Dios, por el Sagrado, por el templo, por las Iglesias, por las Capillas y no permitamos que nuestras Iglesias venga a ser comerciales; no permitamos que el lugar en que prestamos culto a Dios, se haga cualquier cosa menos rezar. No permitamos que las personas que allí se encuentran, hagan alboroto, por veces, nuestro lugar de culto al Señor, se convierte un lugar de desfile y un festival de vanidad.

Cuando se llena la Iglesia de “muchas cosas”, se pierde la esencia de este lugar sagrado, y no podemos perder la noción del lugar sagrado para que allí, no se convierte en un lugar de desfile, comercio o de cualquier cosa semejante.

¡Seamos consumidos por el cuidado del sagrado!

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote da Comunidade Canção Nova, jornalista e colaborador do Portal Canção Nova.

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