01 Jan 2018

Nuestra salvación comenzó en el vientre de María

El vientre de María es el lugar de nuestra comunión con Dios, es el lugar de rescatarnos

“Pero cuando se cumplió el tiempo establecido, Dios envió a su Hijo, nacido de una mujer y sujeto a la Ley” (Gál 4, 4).

En el primer día del año queremos contemplar Jesús, el Hijo de Dios que se hizo hombre y habitó en nuestro medio por medio de una mujer. Es maravilloso ver que el texto bíblico, la Carta a los Gálatas, enfatiza el hecho de Hijo de Dios haber nacido de una mujer.

Tu puedes pensar: “Todo niño va nacer de una mujer”. Mientras las culturas antiguas dan siempre valor al lado patriarcal, al hombre, la Biblia crea una nueva orden, pone esta mujer en la primacía de los acontecimientos. La humanidad de Jesús viva, presente y encarnada en nuestro medio a traves de la Virgen María.

Es importante entender que ese niño que nace de María es el Hijo eterno de Dios. Aunque Jesús este encarnado y nosotros vemos Él solo en Su forma humana, en Su apariencia humana, la forma como Él se manifiesta en nuestro medio, Él es hijo eterno de Dios.

La Iglesia pone en primer día del año la celebración de María de Dios. Muchos pueden pensar: “¿Cómo María va ser madre de Dios si Él quien creó María?”. Es verdad fue Dios quien la hizo, ella es una criatura de Dios como nosotros, pero fue una criatura elegida para que el Hijo de Dios naciera a través de ella. Este es el hecho que nosotros adoramos, veneramos y nos volvemos para él.

El hecho de Jesús esta encarnado en el vientre de María. Yo veo Jesús presente en el Sagrario, en la Hostia Consagrada, pero el primer Sagrario, la primera morada de Jesús en nuestro medio fue en el vientre de María. Aquel vientre nutrió, alimento, dio vitalidad y vigor a la humanidad de Jesús.

Queremos, hoy, contemplar la nueva creación, la nueva criatura, el hombre nuevo que nace en María. Cuando celebramos María, la Madre de Dios, después en el primer día del año, es justamente para decir que en María todas las cosas son recreadas y hechas. Jesús, comenzó la salvación en e vientre de Su Madre, allí se instaló el nuevo Paraiso, el nuevo Eden, el jardín que Dios creó para que viviésemos la salvación y nuestra comunión con Dios.

El vientre de María es el lugar de nuestra comunión con Dios, es el lugar de rescatarnos, recrearnos y rehacernos. Queremos comenzar ese año teniendo como meta la vida nueva.

Todo el mundo dice: “Año nuevo, vida nueva”, pero no tiene vida nueva si no comenzamos en Dios, si no permitirnos que Él restaure y haga todas las cosas nuevas en nuestra vida. ¡Necesitamos volver a Dios, para que Él restaure todas las cosas!

María es la nueva criatura, la nueva Eva, la nueva mujer, la nueva humanidad; es el ser humano pleno, redimido. ¿Que ella nos apunte el camino del Paraíso, del Edén, el camino de la nueva criatura porque queremos ser nuevos a cada día?

¡Dios te bendiga!


Padre Roger Araújo

Sacerdote de la Comunidad Canción Nueva, periodista y colaborador de la Página Canción Nueva. Contacto: padrerogercn@gmail.com – Facebook

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